Martirio hasta 阳朔

Fue este mi primer viaje en China; tragedia de errores y sonrisas, desencuentros y melodías.

 

(壬辰年四月初八)

 

 

Mi plan era ambicioso: pasar por distintos lugares, disfrutar del verano en el sur y pasearme con ligereza; desafortunadamente los caminos que intentaba yo descubrir se habían tornado un tanto díscolos con el clima o fuese que tuve que pagar con penas mi noviciado de la república oriental (y no me refiero al Uruguay).

 

 

Después de pasar unos distendidos días en 杭州 quise coger un tren que me llevara hasta otra hermosa ciudad más al sur, pero no hubo forma. Tuve que discriminar las alternativas y gracias a mi falta de roce cultural fui seducido en pagar por un pasaje de bus que prometía un sinfín de comodidades que luego, pude comprobar, no existían más que en las palabras del tipo que vendía los boletos.

 

 

Fueron horas de estrecho martirio, muchas más horas de las prometidas y a un sitio distinto de mi destino. Luego de tratar el tema con uno que otro pasajero alrededor censamos al menos una decena de engañados; eso sin contar la variedad de tarifas con las que habíamos sido distintamente incluidos a bordo. El tema se zanjó con la policía y sucedió que la empresa pagaría por nuestros destinos completamente, en otro bus.

 

 

Llegar tarde en el itinerario y tarde en la noche a 广州 no eran las únicas sorpresas cuando por fin me liberé de esos enjutos buses: una vez más no encontré pasajes en tren y caminé de un terminal al otro, repetidas revoluciones y hasta que me cayó la lluvia en los hombros. Al final no tuve más opción que optar por otro de esos vehículos que me llevara hasta en lo que mis planes era la corona de mi viaje: 阳朔.

 

 

 

No pasé más de una noche en 广州 y partí, para entonces no tenía más que un gran cansancio y quería casi terminar pronto con las vacaciones. El bus que me llevó a 阳朔 se tardó más horas de lo estipulado y cuando fuimos llamados a apearnos, no eran aún las cuatro de la mañana. Con los humores ennegrecidos y las energías lánguidas me refugié en un McDonald’s que funcionaba las veinticuatro. Esperé a por la diana del sol y salí en busca de un lugar en donde pasar las restantes noches.

 

 

Bueno, el broche de oro no fue tan malo después de todo, 阳朔 resultó siendo idílico y las fotos así lo prueban.

 

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5 comentarios en “Martirio hasta 阳朔

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